viernes, 24 de febrero de 2017

Decálogo de buenas prácticas en el ámbito de la dirección pública

Afrontamos en esta entrada la elaboración de un decálogo de buenas prácticas en el ámbito de la dirección pública. Un decálogo es una serie de directrices, brevemente enunciadas, que ayudarán a quien las siga a conseguir la excelencia, en este caso, en el ámbito de la dirección pública.

Por mi parte, se ha elaborado un decálogo que se centra en las prácticas que deben ponerse en juego en una unidad de Informática de una organización. He optado por hacerlo de forma individual, puesto que la gestión de una unidad de Informática es bastante especial dado que el servicio que presta lo hace de forma interna, a los propios compañeros empleados públicos y no a la ciudadanía, como la mayoría de unidades existentes en los organismos de nuestra administración.

A continuación incluyo el decálogo en forma de infografía. Con él pretendo trasladar el enfoque que día a día aplico como miembro integrante de una unidad de Informática de la Junta de Andalucía. Espero poder servir de inspiración a otros compañeros que se encuentren en mi misma situación.


Esta entrada se corresponde con la tarea del módulo 3 del MOOC de Dirección Pública impartido por el IAAP y la EBAP.

lunes, 20 de febrero de 2017

Encarando la planificación estratégica

Como primera fase a la hora de realizar una planificación estratégica tenemos la realización de un análisis DAFO-CAME para ser consciente de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de la organización y las medidas para aprovechar y minimizar las mismas.

En lo que respecta al Departamento de Informática en el que presto mis servicios, se incluye a continuación el análisis DAFO-CAME realizado.


Esta entrada se corresponde con la segunda tarea del módulo 2 del MOOC de Dirección Pública impartido por el IAAP y la EBAP.

martes, 14 de febrero de 2017

La visión de la organización

Visión de una organización de referencia

Hace tiempo, como personal del Dpto. Informática de una delegación territorial, tuve entre mis funciones ocuparme de todo lo relativo a cuestiones de protección de datos en la organización, fundamentalmente desde el punto de vista técnico aunque también toqué temas jurídicos dada la inevitable y fuerte relación entre ambos que establece la Ley de Protección de Datos y su normativa de desarrollo.

Una de mis fuentes de referencia era la Agencia Española de Protección de Datos, cuyos informes me resultaban de un valor incalculable para tomar decisiones en mi ámbito de actuación. Así pues, voy a elegir a este organismo como objeto de estudio en esta tarea.

La Agencia, que ha definido un Plan Estratégico 2015-2019, establece en él claramente la visión que quiere presentar ante los destinatarios de sus servicios, siendo esta visión la siguiente:

"Una Agencia cercana, proactiva y colaboradora, que ofrezca una respuesta eficaz tanto a los ciudadanos como a los sujetos obligados y que responda a las nuevas demandas, retos y oportunidades para profundizar en la garantía efectiva del derecho fundamental a la protección de datos".


Visión de la propia unidad administrativa

En lo que respecta a mi propia unidad administrativa, el Dpto. Informática de mi delegación territorial, es demasiado pequeña para tener un plan estratégico o una misión o visión propia. Pero si la tuviera y yo fuera el encargado de definirla, la definiría así:

"Un departamento que hace de la innovación la piedra angular de su trabajo, utilizando esta para facilitar y agilizar los procesos tanto internos de la delegación como los que utilizan los ciudadanos para relacionarse con ella. Innovación puesta al servicio de la creación de valor para el sector público no solo para la redefinición de procesos sino también para creación de nuevas vías de prestación de servicios en favor de la sociedad andaluza".

Esta entrada se corresponde con la primera tarea del módulo 2 del MOOC de Dirección Pública impartido por el IAAP y la EBAP.

viernes, 10 de febrero de 2017

Creación de valor en el sector público

Todos podemos contribuir a la creación de valor en el sector público desde dentro de la administración, aunque haya casos donde esta labor resulte más clara y directa que en otros. En mi caso, se trata de una labor presuntamente complicada de articular dado que mi puesto de trabajo se encuentra en un departamento de Informática de una delegación territorial. El objeto de las actuaciones de nuestro departamento son siempre los empleados públicos que trabajan para la delegación y nunca, o al menos no directamente, la sociedad en su conjunto o los administrados.

Sin embargo, es una visión simplista la descrita anteriormente si nos acogemos al valor que debe darse a la función directiva, cuando se establece que su orientación no sería descendente e interna, dirigida al control fiable de las operaciones organizativas, sino ascendente y externa, preocupada por los resultados.

Es por ello que en este departamento nos centramos, desde hace tiempo, en considerar a la organización y, por tanto, a la sociedad y administrados a los que esta presta servicio, como objeto de nuestra actividad, y no a los empleados públicos que en ella trabajan. Es decir, los empleados públicos pueden tener sus necesidades particulares, las cuales solicitan al Dpto. Informática, de cara a la realización de su trabajo de la mejor forma posible, pero desde el departamento se analizan y se ponen en conjunto las necesidades de los usuarios para alinearlas con la misión de la organización, de forma que a través de la prestación de nuestro servicio a los empleados públicos se satisfaga, por una parte, la necesidad particular del solicitante pero sobre todo, la labor de la delegación. Por tanto, creemos que participamos activamente en la creación de valor público a pesar de que nuestro trabajo directo no se realiza con entidades externas a la administración.

jueves, 9 de febrero de 2017

El papel de la gestión pública

Es esta una entrada para reflexionar sobre lo que nos propone el apartado "Gobernanza y gestión pública" del primer módulo del curso. Y es que es mucha la gente que opina que la gestión pública debiera ser exactamente igual que la privada, señalando este hecho como causante de muchas, sino todas, las ineficiencias de la administración.

Ciertamente, el papel de la gestión pública es bien distinto a lo que sería uno cualquiera de los actores del espectro que conforma la realidad de un estado. El estado, ni es todopoderoso ni es un cualquiera. Su misión es proporcionar los mecanismos para que todos los demás actores, que actúan de forma independiente, no consigan imponer su interés particular en detrimento del interés general. Así pues, las teorías ultraliberales que establecen que la búsqueda del interés particular conducirá al bienestar general quedan en entredicho, teniendo por tanto el estado, a través de la gestión pública, un duro camino por delante para conseguir su propósito.

Llamativo también me ha resultado el apartado sobre la lógica de la acción colectiva, aunque me gustaría aportar que, además de lo particular/general y de lo inmediato/futuro debe considerarse la dualidad lesivo/beneficioso. Esto es, si hay algo que realmente moviliza la acción colectiva es cuando un grupo siente lesionados sus derechos. Cualquier política que pretenda atentar contra los derechos de las personas será mucho más fuertemente contestada que el apoyo que recibirá otra política que pretenda reportarles algún tipo de beneficio.

El político y su solvencia

Político
Resulta muy revelador el enfoque que nos presenta D. Manuel Zafra en el primer módulo de este apasionante curso cuando nos habla de la tensión de legitimidades. Ciertamente, es una idea ampliamente aceptada que el hecho de que a los gobernantes no se les requiera pericia técnica para tomar decisiones en su ámbito se debe a intereses corporativistas de los políticos para así no limitar su movilidad en los distintos campos, además de permitirles dedicar todo su tiempo a fortalecer su carrera política en lugar de tener que adquirir solvencia técnica que les permita ejercer su cargo con eficacia.

Como bien expone el Sr. Zafra, "el conocimiento experto es imprescindible para aplicar una decisión pero no para adoptarla". El político debe moverse en una zona para la cual la ciencia no puede ofrecer respuestas. Es por ello que el político necesita de otro tipo de pericia, diferente a la que le podría proporcionar el conocimiento técnico. Este tipo de pericia es trasladable de unos campos técnicos a otros, motivo por el cual es tan habitual ver políticos de alto nivel gestionando temas muy distintos en diferentes momentos de su carrera.

No obstante, y sin dejar de estar de acuerdo con la visión presentada por el Sr. Zafra, mi reflexión ahonda un poco en este tema en el sentido en que, si bien para la selección de técnicos existen unas serie de pruebas que permiten garantizar un mínimo de solvencia en el ámbito de su ejercicio, legitimando así al técnico, no existe nada parecido en el ámbito político. Esto es, ¿qué legitima a un político? Los votos de la gente. Pero, ¿realmente los votos legitiman a un político? Pensemos por un momento cómo votamos, como sociedad, en conjunto. No votamos a una persona. Votamos a un partido. Y es el partido quien hace las listas. Poco nos importa quien hay en ellas. Votamos al partido porque creemos que es lo mejor en un momento dado o porque es el que mejor representa nuestra ideología (o eso creemos). Así pues, ¿qué legitimidad otorga eso a quien finalmente vaya a desempeñar un cargo, a la persona en sí? Esa persona no ha demostrado otra cosa que su pertenencia y lealtad al partido que lo nombra. Nada más. Así las cosas, ¿no sería razonable exigir a los gobernantes que, al igual que los técnicos, acrediten su solvencia en su campo de alguna manera? Voy más allá. No solo solvencia en el ámbito de toma de decisiones políticas sino también en el ámbito técnico sobre el que se van a adoptar sus decisiones. Pues si bien es cierto que dicho conocimiento técnico no es necesario, no es menos cierto que tampoco es contraproduciente y, en todo caso, puede ser de ayuda a la hora de tomar decisiones, permitiendo al político tener criterio propio y no estar al arbitrio de asesores y lobbies, los cuales pueden tener, o de hecho tienen, sus propios intereses.

jueves, 2 de febrero de 2017

Inauguración del blog

Inauguramos el blog del curso Dirección Pública. Esperando que este sea de utilidad al autor y, especialmente, al resto de participantes e interesados en el curso.